Un cardiólogo de 68 años, describe síntomas de tristeza persistente desde la muerte de su esposa seis meses antes de la evaluación, con pensamientos frecuentes de muerte, problemas para dormir, desanimo de su trabajo y unos usos cada vez mayor de sedantes, hipnóticos y alcohol. Tiene algunos problemas para concentrarse, pero ha sido capaz de sacar adelante su casa, pagar facturas, comprar y prepararse las comidas sin dificultad.