"La necesidad de reproducir lo que experimento me pone cada vez más furioso. Cuanto más avanzo, más me cuesta plasmar lo que siento ante la naturaleza, lo cual hace que, para llegar a reproducir lo que experimento, olvide las reglas más elementales de la pintura, si es que existen. Para mí un paisaje no tiene la menor existencia como tal paisaje, ya que su aspecto cambia a cualquier momento. Pero cobra vida a través de lo que le rodea, por el aire y por la luz, que cambian continuamente."