Ana es una joven de 25 años, asiste para consulta de anticoncepción, está interesada en los anticonceptivos orales porque tiene experiencia con ellos. El Dr. Saenz quien la atiende, casualmente acaba de llegar de un congreso sobre anticoncepción, donde le han enseñado a administrar el implante subdérmico y está deseoso de practicar. Durante la consulta, el Dr. Saenz intenta convencer a Ana de que la mejor opción para ella es el implante subdérmico, insistiendo en las desventajas de los anticonceptivos orales, mostrándole imágenes sobre várices complicadas, argumentándole que se trata de un efecto secundario muy frecuente y desagradable y exponiéndole que la tasa de olvidos con los anticonceptivos orales es muy alta, lo que la pone en alto riesgo de un embarazo no deseado.
La actitud del Dr. Saenz podría catalogarse como: