
Introducción a la ciencia política - Semana 6
Quiz by ConsejeriayCHS
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Luhmann concibe el poder como un medio de comunicación que incrementa la probabilidad de que el otro acepte la decisión del yo. Aunque este modelo de poder lo asocia con la idea de libertad, aquí la relación de poder siempre queda sujeta a que se evite una situación valorada negativamente. Así, para ejercer el poder, el yo tiene que disponer de la posibilidad de presionar al otro amenazándolo con una sanción negativa (Han, 2016, p. 12). Según el texto, una situación valorada negativamente que aumentaría cuando las empresas amenazan a sus trabajadores en huelga, sería:
Así, el poder se convierte en autoridad cuando logra legitimarse. Tres tipos de legitimidad distingue Weber: la legitimidad tradicional, que apela a la creencia en la «santidad» y señala como gobiernos legítimos a aquellos que se ejercen bajo el influjo de los valores tradicionales (el ejemplo más evidente es la legitimidad monárquica); la legitimidad carismática, que apela a la creencia en las cualidades de heroísmo y del orden normativo revelado por ella, considerando dignos la obediencia de sus mandatos (por ejemplo, la autoridad encarnada en líderes como Mussolini o profetas como Gandhi); la legitimidad legal-racional, que apela a la creencia en la legalidad y en los procedimientos racionales como justificación del orden político, de forma que la obediencia no se presta a personas concretas sino a las leyes (Delgado y López, 2012, p. 10-11). Acorde con el texto, la obediencia a la figura política del rey se circunscribe en la:
El último bienio del siglo XX y los primeros años del siglo XXI fueron testigos, en Latinoamérica, del surgimiento de un nuevo tipo de regímenes: los populismos radicales o de izquierda. Estos gobiernos tienen como rasgo específico “el intento (a veces logrado y otras no) de re-institucionalizar el régimen político alejándose del modelo de democracia liberal-republicana y afectándose así el pluralismo, la competitividad y, sobre todo, el mecanismo de controles y limitaciones al poder de este modelo democrático” (Serrafero: 2013, p. 26). Al contrario de las propuestas republicanas, tanto clásicas como contemporáneas, en este tipo de gobiernos la fórmula de frenos y contrapesos pierde sentido. En el discurso populista, esos controles representan “la trampa a la que acuden los intereses del antipueblo y las élites para mantener el ́status quo ́ que beneficia a los sectores de la antipatria” (Serrafero: 2013, p. 26). Tal “falta de controles abre la puerta, entre otras cosas, a la discrecionalidad del gobierno y a la corrupción” (Ídem). La propuesta populista consiste en suplantar la democracia representativa y republicana (Eberhardt, 2019, 223). Según el contexto de la lectura, los gobiernos populistas se caracterizan por: